23/09/2025
Considerando el conjunto de la población ocupada, la evolución en el largo plazo de estos AT muestra que, pese a la tendencia a la baja que se puede observar desde niveles históricos más elevados, en términos de volumen no han dejado prácticamente de crecer desde la recuperación de la actividad económica y del empleo posterior a la crisis financiera iniciada en 2008; y en índice de incidencia, por su parte, si bien la tendencia ha venido siendo mejor desde 2017, aun con oscilaciones en varios años, permanece estancada por encima de los 3 por 100.000 (con una media de 3,4 en el periodo 2017-2023, último con datos definitivos), lo que supone un promedio de 610 personas fallecidas al año por accidentes de trabajo
Políticas y medidas de actuación
Evitar los riesgos, evaluar los que no se puedan evitar, entre otros principios fundamentales de la acción preventiva, y reforzar la prevención en todos los niveles y ámbitos, es el principal camino para reducir los AT y, en particular, los AT mortales. La incidencia de algunos tipos de desviación que ocasionan estos accidentes ofrece dianas identificables para priorizar las políticas y las medidas de actuación. Así, los de origen no traumático (infartos, derrames cerebrales, etc.) fueron responsables del 41,2 por 100 del total de los AT mortales en jornada en 2024, seguidos por los accidentes de tráfico (14,9 por 100), por las caídas de personas (13 por 100), y otras como la rotura, caída o derrumbe de agentes materiales (12,5 por 100) y la pérdida de control de equipos o materiales (10,8 por 100); en conjunto estos cinco tipos concentraron el 92 por 100 de todos los AT mortales.
En relación con las desviaciones de origen no traumático, cabe señalar una mejor detección y prevención de los riesgos psicosociales, en especial de las personas trabajadoras de más edad, actuaciones de asistencia técnica y control en empresas que precisen una gestión de la edad en el trabajo debido a la prolongación de la vida laboral de las plantillas, que requiere atender su adaptación a la evolución de aptitudes psicofisiológicas, junto con una vigilancia de la salud adecuada, como ámbitos de políticas preventivas que deberían ser prioritarios para contribuir a reducir los AT mortales. Cabe señalar, asimismo, la necesidad de seguir mejorando las políticas de seguridad vial, así como mejorar la prevención en actividades que presentan índices de incidencia de AT mortales que multiplican por varias veces el índice promedio, entre otras medidas.
23/09/2025
Las cifras relativamente mejores de accidentes de trabajo (AT) totales en 2024 se vieron fuertemente empañadas por un aumento de los AT de mayor gravedad, los que resultaron en la muerte de la persona trabajadora. El número de los AT mortales creció notablemente en el trabajo por cuenta ajena, especialmente durante la jornada de trabajo tanto en volumen como en proporción. Hay que recordar, además, que se trata de datos de avance por lo que, teniendo en cuenta la definición estadística de los AT mortales, estas cifras aumentarán previsiblemente.
Considerando el conjunto de la población ocupada, la evolución en el largo plazo de estos AT muestra que, pese a la tendencia a la baja que se puede observar desde niveles históricos más elevados, en términos de volumen no han dejado prácticamente de crecer desde la recuperación de la actividad económica y del empleo posterior a la crisis financiera iniciada en 2008; y en índice de incidencia, por su parte, si bien la tendencia ha venido siendo mejor desde 2017, aun con oscilaciones en varios años, permanece estancada por encima de los 3 por 100.000 (con una media de 3,4 en el periodo 2017-2023, último con datos definitivos), lo que supone un promedio de 610 personas fallecidas al año por accidentes de trabajo.
Políticas y medidas de actuación
Evitar los riesgos, evaluar los que no se puedan evitar, entre otros principios fundamentales de la acción preventiva, y reforzar la prevención en todos los niveles y ámbitos, es el principal camino para reducir los AT y, en particular, los AT mortales. La incidencia de algunos tipos de desviación que ocasionan estos accidentes ofrece dianas identificables para priorizar las políticas y las medidas de actuación. Así, los de origen no traumático (infartos, derrames cerebrales, etc.) fueron responsables del 41,2 por 100 del total de los AT mortales en jornada en 2024, seguidos por los accidentes de tráfico (14,9 por 100), por las caídas de personas (13 por 100), y otras como la rotura, caída o derrumbe de agentes materiales (12,5 por 100) y la pérdida de control de equipos o materiales (10,8 por 100); en conjunto estos cinco tipos concentraron el 92 por 100 de todos los AT mortales.
En relación con las desviaciones de origen no traumático, cabe señalar una mejor detección y prevención de los riesgos psicosociales, en especial de las personas trabajadoras de más edad, actuaciones de asistencia técnica y control en empresas que precisen una gestión de la edad en el trabajo debido a la prolongación de la vida laboral de las plantillas, que requiere atender su adaptación a la evolución de aptitudes psicofisiológicas, junto con una vigilancia de la salud adecuada, como ámbitos de políticas preventivas que deberían ser prioritarios para contribuir a reducir los AT mortales. Cabe señalar, asimismo, la necesidad de seguir mejorando las políticas de seguridad vial, así como mejorar la prevención en actividades que presentan índices de incidencia de AT mortales que multiplican por varias veces el índice promedio, entre otras medidas.
EVOLUCIÓN DE LOS ACCIDENTES DE TRABAJO MORTALES, EN JORNADA E IN ITINERE
(Personas ocupadas. En jornada: número —eje izq.— e índice de incidencia —eje dcho.— In itinere: número —eje izq.—)
Fuente: MTES, Estadística de accidentes de trabajo. Principales series