Impacto socioeconómico
y laboral del cambio
demográfico
01/07/2026
Una de las grandes revoluciones que ha experimentado la población mundial en el siglo XX es la prolongación, sin precedentes, de la vida humana. España no solo comparte estas tendencias globales, sino que además destaca en esperanza de vida al nacer, con una de las más elevadas del mundo: 84 años en 2024 (86,5 años las mujeres y 81,4 los hombres), y la mayor de la Unión Europea. Según la teoría de la revolución reproductiva, esta ganancia de “años de vida” supone un aumento de la eficacia reproductiva que impulsa el descenso de la fecundidad, que ha sido especialmente brusco en España y que, desde aproximadamente 2015, no logra compensar las tasas de mortalidad. Pese al notable
DESTACADOS CES
memoria sobre la
situación socioeconómica
y laboral de españa
CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL ESPAÑA
grado de incertidumbre con que se deben tomar las proyecciones demográficas, todo apunta a que el porcentaje de población mayor de 65 años seguirá aumentando en las próximas décadas, hasta suponer un tercio de la población española hacia mediados del siglo XXI.
El cambio demográfico —es decir, la evolución temporal de la composición por edades de la sociedad y su relación con el territorio— constituye uno de los objetos de estudio primordiales de la demografía y de la geografía humana en general, así como un fenómeno multifacético cuyas dimensiones, además de interrelacionarse entre sí, son transversales a prácticamente todos los ámbitos de la vida pública —economía, vivienda, servicios y políticas sociales, transporte, energía, empleo, educación,
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innovación, cohesión territorial, etc.—. Por ello, partir de un conocimiento detallado de las principales dimensiones de dicho cambio (en esencia, los nacimientos, las defunciones y los movimientos migratorios), constituye un requisito básico para el diseño de cualquier política pública.
Al impacto del cambio demográfico en el plano económico, laboral y social dedica el CES este tema destacado de su Memoria 2025 que, continuando el análisis realizado en las dos anteriores ediciones relativo, respectivamente, a los impactos del cambio climático y de las transformaciones tecnológicas, completa así la aproximación a los procesos estructurales que componen la triple transición, ecológica, digital y demográfica.
DESTACADOS CES
memoria sobre la
situación socioeconómica
y laboral de españa
CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL ESPAÑA
Impacto socioeconómico y laboral del cambio demográfico
01/07/2026
Una de las grandes revoluciones que ha experimentado la población mundial en el siglo XX es la prolongación, sin precedentes, de la vida humana. España no solo comparte estas tendencias globales, sino que además destaca en esperanza de vida al nacer, con una de las más elevadas del mundo: 84 años en 2024 (86,5 años las mujeres y 81,4 los hombres), y la mayor de la Unión Europea. Según la teoría de la revolución reproductiva, esta ganancia de “años de vida” supone un aumento de la eficacia reproductiva que impulsa el descenso de la fecundidad, que ha sido especialmente brusco en España y que, desde aproximadamente 2015, no logra compensar las tasas de mortalidad. Pese al notable grado de incertidumbre con que se deben tomar las proyecciones demográficas, todo apunta a que el porcentaje de población mayor de 65 años seguirá aumentando en las próximas décadas, hasta suponer un tercio de la población española hacia mediados del siglo XXI.
El cambio demográfico —es decir, la evolución temporal de la composición por edades de la sociedad y su relación con el territorio— constituye uno de los objetos de estudio primordiales de la demografía y de la geografía humana en general, así como un fenómeno multifacético cuyas dimensiones, además de interrelacionarse entre sí, son transversales a prácticamente todos los ámbitos de la vida pública —economía, vivienda, servicios y políticas sociales, transporte, energía, empleo, educación, innovación, cohesión territorial, etc.—. Por ello, partir de un conocimiento detallado de las principales dimensiones de dicho cambio (en esencia, los nacimientos, las defunciones y los movimientos migratorios), constituye un requisito básico para el diseño de cualquier política pública.
Al impacto del cambio demográfico en el plano económico, laboral y social dedica el CES este tema destacado de su Memoria 2025 que, continuando el análisis realizado en las dos anteriores ediciones relativo, respectivamente, a los impactos del cambio climático y de las transformaciones tecnológicas, completa así la aproximación a los procesos estructurales que componen la triple transición, ecológica, digital y demográfica.
Repercusión de los cambios demográficos sobre los sectores productivos
Impacto en las cuentas públicas
Impacto macroeconómico
La demografía como variable económica
Fuente: elaboración propia.
IMPACTOS Y DESAFÍOS ECONÓMICOS DE LOS CAMBIOS DEMOGRÁFICOS
La demografía como variable económica
La economía española se enfrenta a una transformación estructural sin precedentes a tenor de los cambios demográficos de las dos últimas décadas. De hecho, la demografía no solo es una variable exógena, sino que se ha convertido en un determinante estructural del crecimiento potencial, de la evolución del PIB per cápita y del bienestar individual.
El cambio demográfico ejerce una influencia innegable sobre la economía; sin embargo, sus efectos a medio y largo plazo no están predeterminados, sino condicionados por una multiplicidad de factores interrelacionados, incluyendo la evolución del ciclo económico.
Impacto macroeconómico
Los cambios en el tamaño y la estructura por edades de la población impactan en la demanda agregada, al modificar los patrones de consumo y de ahorro, pero también de inversión del conjunto de la sociedad.
Las decisiones de consumo y ahorro, además de estar condicionadas por las preferencias individuales, la renta disponible y la riqueza, lo están también por las expectativas de renta futura, que varían a lo largo de la vida. Bajo estas premisas, los cambios en el tamaño y la estructura de la población condicionan el consumo y ahorro agregados en función de cuánto y cómo cambia el comportamiento por grupos de edad.
Cambios en la demanda agregada
Impacto macroeconómico
Los cambios en el tamaño y la estructura por edades de la población impactan en la demanda agregada, al modificar los patrones de consumo y de ahorro, pero también de inversión del conjunto de la sociedad.
Las decisiones de consumo y ahorro, además de estar condicionadas por las preferencias individuales, la renta disponible y la riqueza, lo están también por las expectativas de renta futura, que varían a lo largo de la vida. Bajo estas premisas, los cambios en el tamaño y la estructura de la población condicionan el consumo y ahorro agregados en función de cuánto y cómo cambia el comportamiento por grupos de edad.
Cambios en la demanda agregada
Impacto macroeconómico
Los cambios demográficos condicionan el volumen agregado de empleo. En principio, un menor volumen de población en edad de trabajar supone una reducción de la fuerza de trabajo a medida que las cohortes que llegan a la edad de jubilación sean cada vez más numerosas. Aunque el resultado puede diferir si aumenta la tasa de actividad y de empleo general y de las personas de más edad, que deciden trabajar más o alargar su vida laboral ante una perspectiva de mayor esperanza de vida y mejor salud, mejores expectativas de empleo derivadas de la reducción de la población en edad de trabajar o cambian las condiciones de jubilación como ha ocurrido en el pasado.
También se ve afectada la calidad de la fuerza de trabajo disponible y, con ello, la capacidad productiva de la economía. La productividad del trabajo es menor al principio y al final de la vida laboral y mayor en las edades centrales, creciendo a menor ritmo ante el envejecimiento de la población.
La llegada de población migrante puede compensar estos impactos tanto en el volumen de empleo como en la productividad, lo que constata la importancia económica de estos flujos para la continuidad y sostenibilidad del crecimiento económico y del empleo a largo plazo.
Cambios en la oferta agregada
Impacto macroeconómico
Desde un punto de vista teórico, el impacto de la transición demográfica en la evolución del PIB se reflejaría en un menor crecimiento potencial como resultado de la reducción de la fuerza laboral (menos población joven y más población envejecida) y los cambios en la estructura de la población. Pero estos cambios ocurren en la actualidad en España al mismo tiempo que se da un crecimiento sostenido del PIB, puesto que la incorporación de las personas migrantes al mercado laboral ha contribuido a ampliar directamente el potencial de crecimiento.
Por su parte, el PIB per cápita también se reduciría teóricamente por los cambios en el volumen de la población y en la productividad asociada a las distintas cohortes. Sin embargo, la evolución del PIB per cápita en España en los últimos años refleja una mejora apoyada en el crecimiento sostenido tras la pandemia y en el avance de la productividad.
Impacto en el crecimiento del PIB y del PIB per cápita
Impacto en las cuentas públicas
A medida que crece la proporción de personas de más edad se genera una presión doble sobre las finanzas públicas, tanto por el lado de los gastos como de los ingresos, que dependen del crecimiento de la población y de su estructura por edades, así como de la evolución de la productividad. El desequilibrio entre gastos e ingresos puede comprometer la sostenibilidad a largo plazo.
Impacto en las cuentas públicas
A medida que crece la proporción de personas de más edad se genera una presión doble sobre las finanzas públicas, tanto por el lado de los gastos como de los ingresos, que dependen del crecimiento de la población y de su estructura por edades, así como de la evolución de la productividad. El desequilibrio entre gastos e ingresos puede comprometer la sostenibilidad a largo plazo.
Impacto en las cuentas públicas
A medida que crece la proporción de personas de más edad se genera una presión doble sobre las finanzas públicas, tanto por el lado de los gastos como de los ingresos, que dependen del crecimiento de la población y de su estructura por edades, así como de la evolución de la productividad. El desequilibrio entre gastos e ingresos puede comprometer la sostenibilidad a largo plazo.
Ante el envejecimiento, aumentan los gastos en salud, dependencia y cuidados y pensiones.
Las proyecciones disponibles sobre la evolución del gasto público en España ante el envejecimiento demográfico reflejan un aumento por el incremento sustancial que se producirá en el gasto en pensiones por los efectos acumulados de la generación del babyboom, con un punto de inflexión hacia mitad de siglo empezando a reducirse el gasto a partir de entonces. La llegada de población inmigrante a lo largo de los últimos años ha contribuido positivamente mediante su integración laboral a mitigar este impacto y a la sostenibilidad del sistema. Se prevé también que el gasto sanitario y el gasto en cuidados aumenten. En todo caso, como ya se ha señalado, conviene recordar la cautela con que hay que tomar las proyecciones a largo plazo.
Impacto en las cuentas públicas
A medida que crece la proporción de personas de más edad se genera una presión doble sobre las finanzas públicas, tanto por el lado de los gastos como de los ingresos, que dependen del crecimiento de la población y de su estructura por edades, así como de la evolución de la productividad. El desequilibrio entre gastos e ingresos puede comprometer la sostenibilidad a largo plazo.
El impacto de la demografía se refleja en la capacidad recaudatoria y su composición. Una menor población activa, en ausencia de aumentos en la productividad, se traduce en menores cotizaciones sociales y debilita la progresividad del impuesto sobre la renta, dado que los contribuyentes de edades mayores suelen soportar tipos impositivos efectivos más reducidos.
Además, el comportamiento respecto al ahorro y la acumulación de activos inmobiliarios y financieros derivado del envejecimiento tendría efectos positivos en la recaudación por rentas del capital.
También se ve afectada la recaudación asociada a la transmisión de bienes inmuebles y al impuesto sobre el patrimonio.
Finalmente, la recaudación de los impuestos indirectos podría verse condicionada por los cambios en el patrón de consumo por grupos de edad.
Repercusión de los cambios demográficos sobre los sectores productivos
El envejecimiento de la población y el aumento de los hogares de mayor edad están modificando los patrones de consumo: ganan peso el gasto en vivienda, suministros, mobiliario y salud, y pierden transporte, alimentación, vestido y ocio.
Este proceso impulsa la silver economy, vinculada a las necesidades y preferencias de las personas mayores, efecto que se ve parcialmente compensado/complementado por la inmigración, que sostiene la creación de hogares jóvenes y parte del consumo agregado.
Cambios en la composición sectorial del consumo
Repercusión de los cambios demográficos sobre los sectores productivos
El envejecimiento de la población y el aumento de los hogares de mayor edad están modificando los patrones de consumo: ganan peso el gasto en vivienda, suministros, mobiliario y salud, y pierden transporte, alimentación, vestido y ocio.
Este proceso impulsa la silver economy, vinculada a las necesidades y preferencias de las personas mayores, efecto que se ve parcialmente compensado/complementado por la inmigración, que sostiene la creación de hogares jóvenes y parte del consumo agregado.
Cambios en la composición sectorial del consumo
Repercusión de los cambios demográficos sobre los sectores productivos
En las zonas rurales, la despoblación y el envejecimiento concentran la demanda en servicios esenciales y encarecen su provisión, lo que favorece soluciones como la digitalización, la logística de última milla y servicios itinerantes.
Algunas áreas rurales y periurbanas encuentran nuevas oportunidades ligadas al teletrabajo y a nuevos estilos de vida. En contraste, los destinos turísticos y zonas costeras afrontan una fuerte presión estacional sobre vivienda, transporte, sanidad y recursos básicos.
Impacto sectorial de la dimensión territorial
del cambio demográfico
Repercusión de los cambios demográficos sobre los sectores productivos
Estas dinámicas generan un impacto sectorial desigual, pero todos se enfrentan a retos y oportunidades.
Algunos sectores encontrarán posibilidades de expansión -como construcción y vivienda, turismo, sanidad, cuidados, finanzas y tecnologías de la información y la comunicación- pero, en general, todos deberán transformarse para adaptarse a nuevos perfiles de demanda y a posibles restricciones de mano de obra.
En conjunto, el cambio demográfico refuerza la terciarización de la economía y exige políticas públicas, innovación e infraestructuras adecuadas para convertir este reto en una oportunidad de productividad y competitividad.
Retos y oportunidades para los sectores
productivos españoles
Repercusión de los cambios
demográficos sobre
los sectores productivos
Impacto en las cuentas públicas
Impacto macroeconómico
La demografía como variable económica
IMPACTOS Y DESAFÍOS ECONÓMICOS
DE LOS CAMBIOS DEMOGRÁFICOS
La demografía como variable económica
La economía española se enfrenta a una transformación estructural sin precedentes a tenor de los cambios demográficos de las dos últimas décadas. De hecho, la demografía no solo es una variable exógena, sino que se ha convertido en un determinante estructural del crecimiento potencial, de la evolución del PIB per cápita y del bienestar individual.
El cambio demográfico ejerce una influencia innegable sobre la economía; sin embargo, sus efectos a medio y largo plazo no están predeterminados, sino condicionados por una multiplicidad de factores interrelacionados, incluyendo la evolución del ciclo económico.
Impacto macroeconómico
Los cambios en el tamaño y la estructura por edades de la población impactan en la demanda agregada, al modificar los patrones de consumo y de ahorro, pero también de inversión del conjunto de la sociedad.
Las decisiones de consumo y ahorro, además de estar condicionadas por las preferencias individuales, la renta disponible y la riqueza, lo están también por las expectativas de renta futura, que varían a lo largo de la vida. Bajo estas premisas, los cambios en el tamaño y la estructura de la población condicionan el consumo y ahorro agregados en función de cuánto y cómo cambia el comportamiento por grupos de edad.
Cambios en la demanda agregada
Impacto macroeconómico
Los cambios en el tamaño y la estructura por edades de la población impactan en la demanda agregada, al modificar los patrones de consumo y de ahorro, pero también de inversión del conjunto de la sociedad.
Las decisiones de consumo y ahorro, además de estar condicionadas por las preferencias individuales, la renta disponible y la riqueza, lo están también por las expectativas de renta futura, que varían a lo largo de la vida. Bajo estas premisas, los cambios en el tamaño y la estructura de la población condicionan el consumo y ahorro agregados en función de cuánto y cómo cambia el comportamiento por grupos de edad.
Cambios en la demanda agregada
Impacto macroeconómico
Los cambios demográficos condicionan el volumen agregado de empleo. En principio, un menor volumen de población en edad de trabajar supone una reducción de la fuerza de trabajo a medida que las cohortes que llegan a la edad de jubilación sean cada vez más numerosas. Aunque el resultado puede diferir si aumenta la tasa de actividad y de empleo general y de las personas de más edad, que deciden trabajar más o alargar su vida laboral ante una perspectiva de mayor esperanza de vida y mejor salud, mejores expectativas de empleo derivadas de la reducción de la población en edad de trabajar o cambian las condiciones de jubilación como ha ocurrido en el pasado.
También se ve afectada la calidad de la fuerza de trabajo disponible y, con ello, la capacidad productiva de la economía. La productividad del trabajo es menor al principio y al final de la vida laboral y mayor en las edades centrales, creciendo a menor ritmo ante el envejecimiento de la población.
La llegada de población migrante puede compensar estos impactos tanto en el volumen de empleo como en la productividad, lo que constata la importancia económica de estos flujos para la continuidad y sostenibilidad del crecimiento económico y del empleo a largo plazo.
Cambios en la oferta agregada
Impacto macroeconómico
Desde un punto de vista teórico, el impacto de la transición demográfica en la evolución del PIB se reflejaría en un menor crecimiento potencial como resultado de la reducción de la fuerza laboral (menos población joven y más población envejecida) y los cambios en la estructura de la población. Pero estos cambios ocurren en la actualidad en España al mismo tiempo que se da un crecimiento sostenido del PIB, puesto que la incorporación de las personas migrantes al mercado laboral ha contribuido a ampliar directamente el potencial de crecimiento.
Por su parte, el PIB per cápita también se reduciría teóricamente por los cambios en el volumen de la población y en la productividad asociada a las distintas cohortes. Sin embargo, la evolución del PIB per cápita en España en los últimos años refleja una mejora apoyada en el crecimiento sostenido tras la pandemia y en el avance de la productividad.
Impacto en el crecimiento del PIB y del PIB per cápita
Impacto en las cuentas públicas
A medida que crece la proporción de personas de más edad se genera una presión doble sobre las finanzas públicas, tanto por el lado de los gastos como de los ingresos, que dependen del crecimiento de la población y de su estructura por edades, así como de la evolución de la productividad. El desequilibrio entre gastos e ingresos puede comprometer la sostenibilidad a largo plazo.
Impacto en las cuentas públicas
A medida que crece la proporción de personas de más edad se genera una presión doble sobre las finanzas públicas, tanto por el lado de los gastos como de los ingresos, que dependen del crecimiento de la población y de su estructura por edades, así como de la evolución de la productividad. El desequilibrio entre gastos e ingresos puede comprometer la sostenibilidad a largo plazo.
Impacto en las cuentas públicas
Ante el envejecimiento, aumentan los gastos en salud, dependencia y cuidados y pensiones.
Las proyecciones disponibles sobre la evolución del gasto público en España ante el envejecimiento demográfico reflejan un aumento por e l incremento sustancial que se producirá en el gasto en pensiones por los efectos acumulados de la generación del babyboom, con un punto de inflexión hacia mitad de siglo empezando a reducirse el gasto a partir de entonces. La llegada de población inmigrante a lo largo de los últimos años ha contribuido positivamente mediante su integración laboral a mitigar este impacto y a la sostenibilidad del sistema. Se prevé también que el gasto sanitario y el gasto en cuidados aumenten. En todo caso, como ya se ha señalado, conviene recordar la cautela con que hay que tomar las proyecciones a largo plazo.
Impacto en las cuentas públicas
El impacto de la demografía se refleja en la capacidad recaudatoria y su composición. Una menor población activa, en ausencia de aumentos en la productividad, se traduce en menores cotizaciones sociales y debilita la progresividad del impuesto sobre la renta, dado que los contribuyentes de edades mayores suelen soportar tipos impositivos efectivos más reducidos.
Además, el comportamiento respecto al ahorro y la acumulación de activos inmobiliarios y financieros derivado del envejecimiento tendría efectos positivos en la recaudación por rentas del capital.
También se ve afectada la recaudación asociada a la transmisión de bienes inmuebles y al impuesto sobre el patrimonio.
Finalmente, la recaudación de los impuestos indirectos podría verse condicionada por los cambios en el patrón de consumo por grupos de edad.
Repercusión de los cambios demográficos
sobre los sectores productivos
El envejecimiento de la población y el aumento de los hogares de mayor edad están modificando los patrones de consumo: ganan peso el gasto en vivienda, suministros, mobiliario y salud, y pierden transporte, alimentación, vestido y ocio.
Este proceso impulsa la silver economy, vinculada a las necesidades y preferencias de las personas mayores, efecto que se ve parcialmente compensado/complementado por la inmigración, que sostiene la creación de hogares jóvenes y parte del consumo agregado.
Cambios en la composición
sectorial del consumo
Repercusión de los cambios demográficos
sobre los sectores productivos
El envejecimiento de la población y el aumento de los hogares de mayor edad están modificando los patrones de consumo: ganan peso el gasto en vivienda, suministros, mobiliario y salud, y pierden transporte, alimentación, vestido y ocio.
Este proceso impulsa la silver economy, vinculada a las necesidades y preferencias de las personas mayores, efecto que se ve parcialmente compensado/complementado por la inmigración, que sostiene la creación de hogares jóvenes y parte del consumo agregado.
Cambios en la composición
sectorial del consumo
Repercusión de los cambios demográficos
sobre los sectores productivos
En las zonas rurales, la despoblación y el envejecimiento concentran la demanda en servicios esenciales y encarecen su provisión, lo que favorece soluciones como la digitalización, la logística de última milla y servicios itinerantes.
Algunas áreas rurales y periurbanas encuentran nuevas oportunidades ligadas al teletrabajo y a nuevos estilos de vida. En contraste, los destinos turísticos y zonas costeras afrontan una fuerte presión estacional sobre vivienda, transporte, sanidad y recursos básicos.
Repercusión de los cambios demográficos
sobre los sectores productivos
Estas dinámicas generan un impacto sectorial desigual, pero todos se enfrentan a retos y oportunidades.
Algunos sectores encontrarán posibilidades de expansión -como construcción y vivienda, turismo, sanidad, cuidados, finanzas y tecnologías de la información y la comunicación- pero, en general, todos deberán transformarse para adaptarse a nuevos perfiles de demanda y a posibles restricciones de mano de obra.
En conjunto, el cambio demográfico refuerza la terciarización de la economía y exige políticas públicas, innovación e infraestructuras adecuadas para convertir este reto en una oportunidad de productividad y competitividad.
Fuente: elaboración propia.
Gobernanza de los cambios:
el papel del diálogo social y la negociación colectiva
Cambios demográficos y relaciones laborales
PAE como respuesta a los desafíos del cambio demográfico
Impactos y desafíos laborales de los cambios demográficos
Fuente: elaboración propia.
IMPACTOS Y DESAFÍOS LABORALES DE LOS CAMBIOS DEMOGRÁFICOS
Impactos y desafíos laborales de los cambios demográficos
Las economías europeas se enfrentan a un cambio demográfico profundo caracterizado por el envejecimiento de la población, la reducción de las cohortes en edad de trabajar y la creciente importancia de los flujos migratorios. Estos cambios poblacionales están reconfigurando de forma profunda el mercado laboral español al reducir el peso de las cohortes jóvenes, aumentar la presencia relativa de trabajadores de más edad y alterar la composición del empleo, el desempleo y la estructura sectorial y ocupacional. Aunque este proceso se ha visto parcialmente compensado por la mayor participación laboral de las mujeres, el aumento de la actividad de las personas sénior y la aportación de la inmigración, plantea desafíos y oportunidades que exigen desplazar el foco de la cantidad a la calidad del empleo y la gestión de la diversidad para favorecer un mercado de trabajo más inclusivo, productivo y resiliente.
Impactos y desafíos laborales de los cambios demográficos
Las economías europeas se enfrentan a un cambio demográfico profundo caracterizado por el envejecimiento de la población, la reducción de las cohortes en edad de trabajar y la creciente importancia de los flujos migratorios. Estos cambios poblacionales están reconfigurando de forma profunda el mercado laboral español al reducir el peso de las cohortes jóvenes, aumentar la presencia relativa de trabajadores de más edad y alterar la composición del empleo, el desempleo y la estructura sectorial y ocupacional. Aunque este proceso se ha visto parcialmente compensado por la mayor participación laboral de las mujeres, el aumento de la actividad de las personas sénior y la aportación de la inmigración, plantea desafíos y oportunidades que exigen desplazar el foco de la cantidad a la calidad del empleo y la gestión de la diversidad para favorecer un mercado de trabajo más inclusivo, productivo y resiliente.
Impactos y desafíos laborales de los cambios demográficos
Población activa cada vez más envejecida. Posiblemente el agregado laboral más relacionado con los patrones poblacionales sea la población activa. En este sentido, en las últimas décadas se observa un claro proceso de envejecimiento de la población activa española.
El envejecimiento demográfico y la transición estructural transforman la composición del empleo en España. El envejecimiento progresivo de la población activa influye en la distribución sectorial del empleo, tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda de trabajo.
Por un lado, la mayor permanencia en el empleo de las personas trabajadoras de más edad tiende a reforzar la estabilidad en sectores con menor rotación laboral. Por otro, los cambios demográficos están alterando los patrones de consumo y de demanda de servicios, impulsando el crecimiento de ramas vinculadas a la atención a las personas, la sanidad, los cuidados de larga duración y otros servicios intensivos en empleo. Al mismo tiempo, sectores como la industria tradicional, el comercio o el sector primario muestran mayores dificultades para captar mano de obra joven, lo que, unido a los procesos de automatización y reorganización productiva, contribuye a una transformación gradual de su estructura sectorial.
Impactos y desafíos laborales de los cambios demográficos
Menores brechas de género. El incremento en las tasas de actividad cercano a doce puntos porcentuales registrado en las últimas tres décadas en España se explica, fundamentalmente, por la incorporación masiva de la mujer al empleo. Este proceso ha permitido compensar parcialmente la ralentización del crecimiento de la población en edad de trabajar y ha contribuido a reducir de forma sustancial las brechas de género en actividad y empleo.
Aumentar la oferta de empleo. En un contexto de reducción de la oferta laboral derivada del proceso de cambio demográfico, el esperable aumento de la tasa de actividad, en línea con los países europeos con mayores tasas de actividad en la actualidad, mitigaría parcialmente la reducción de los flujos de entrada en el mercado de trabajo derivados de la transición demográfica.
Reducir la ineficiencia asociada al desempleo. En un escenario de envejecimiento demográfico, y por lo tanto de escasez de oferta laboral, es esperable que también se reduzcan las tasas de desempleo. Esta reducción se vería potenciada si paralelamente se adoptan las medidas necesarias para eliminar las trabas de distinto tipo que dificultan el acceso al empleo. Este probable aumento de la tasa de empleo actuaría como un segundo factor de compensación parcial de la previsible futura caída de la población potencialmente activa derivada del cambio demográfico.
La aportación de la población inmigrante. Finalmente, cabe destacar el papel de la inmigración como mitigante frente al envejecimiento demográfico, ya que la llegada de trabajadores extranjeros, especialmente jóvenes, permite equilibrar la estructura por edades y mitigar las consecuencias de una población activa cada vez más envejecida
Impactos y desafíos laborales de los cambios demográficos
El cambio demográfico puede generar nuevos desequilibrios. Los procesos demográficos descritos se proyectan sobre un mercado de trabajo inmerso, a su vez, en profundos cambios ocupacionales, asociados al progreso tecnológico, la transición ecológica y la recomposición sectorial de la economía. El resultado es una interacción compleja entre tendencias demográficas y transformaciones productivas que da lugar a nuevos desequilibrios estructurales, tanto en términos cuantitativos como cualitativos.
Pero también puede generar oportunidades de empleo. El envejecimiento de la población y el aumento de la dependencia demográfica están generando una expansión estructural de la demanda de empleo en sectores ligados a los cuidados, la sanidad y los servicios sociales. Estos ámbitos presentan un elevado potencial de creación de empleo estable y menos expuesto a la automatización, al tratarse de actividades intensivas en trabajo y con un fuerte componente relacional y presencial. Además de su capacidad para absorber empleo, estos sectores contribuyen de forma significativa a la cohesión social y territorial. Desde esta perspectiva, el cambio demográfico abre una ventana para reorientar el crecimiento del empleo hacia actividades con mayor valor social añadido y menor vulnerabilidad cíclica, corrigiendo desequilibrios sectoriales históricos del mercado de trabajo español.
Oportunidades potenciales para los jóvenes. El cambio demográfico introduce un marco potencialmente más favorable para la reducción del desempleo juvenil desde el punto de vista cuantitativo, aunque no actúa como un factor corrector automático. En este sentido, el impacto positivo en las cohortes más jóvenes se verá potenciado por las mejoras sustanciales en el funcionamiento del mercado de trabajo y en las transiciones educativas y laborales.
E incentivos para mejorar la calidad del empleo. En un contexto de menor abundancia relativa de trabajadores, el empleo tiende a adquirir un mayor valor económico y social. Por tanto, bien gestionado, el cambio demográfico puede actuar como una palanca para avanzar hacia un modelo de empleo más estable, diverso, inclusivo y de mayor calidad, reforzando la resiliencia del mercado de trabajo español frente a futuras crisis y el enfoque intergeneracional.
Avanzar en la gestión de la igualdad y la diversidad. El envejecimiento de la población y mayor peso de la inmigración y de las mujeres está dando lugar a una fuerza laboral más heterogénea en términos de edad, origen nacional, género, nivel educativo, capacidades funcionales y trayectorias vitales y profesionales. En este contexto, la diversidad deja de ser un rasgo accesorio para convertirse en una característica estructural del mercado de trabajo y, por tanto, resulta clave su gestión, que incluye, entre otros elementos: políticas de aprendizaje permanente y reciclaje profesional, diseño de puestos y organización del trabajo sensibles al ciclo vital e instrumentos de relevo intergeneracional y transferencia de conocimiento.
PAE como respuesta a los desafíos del cambio demográfico
Las PAE tienen el reto de adaptar las capacidades y competencias de la población trabajadora y atender a los cambios demográficos que están modificando su composición.
Algunos grupos de personas trabajadoras (personas jóvenes especialmente con baja cualificación, mayores de 45 años, personas en desempleo de larga duración –situación que frecuentemente se presenta correlacionada con la edad–, migrantes o mujeres con baja cualificación) han sido definidos como colectivos de atención prioritaria por la Ley 3/2023, de Empleo. En estos casos, se prevén programas específicos para su atención, así como la garantía de acceso, efectiva en todo el territorio nacional, a itinerarios individuales y personalizados de empleo.
Sin embargo, el nuevo perfil demográfico de las personas trabajadoras también encierra oportunidades que deben ser reconocidas y potenciadas. Ello pasa por la promoción del aprendizaje permanente, el aprovechamiento de las sinergias entre el conocimiento y la experiencia acumulada a lo largo de carreras laborales más amplias, y la eliminación de obstáculos a la participación.
PAE como respuesta a los desafíos del cambio demográfico
Las PAE tienen el reto de adaptar las capacidades y competencias de la población trabajadora y atender a los cambios demográficos que están modificando su composición.
Algunos grupos de personas trabajadoras (personas jóvenes especialmente con baja cualificación, mayores de 45 años, personas en desempleo de larga duración –situación que frecuentemente se presenta correlacionada con la edad–, migrantes o mujeres con baja cualificación) han sido definidos como colectivos de atención prioritaria por la Ley 3/2023, de Empleo. En estos casos, se prevén programas específicos para su atención, así como la garantía de acceso, efectiva en todo el territorio nacional, a itinerarios individuales y personalizados de empleo.
Sin embargo, el nuevo perfil demográfico de las personas trabajadoras también encierra oportunidades que deben ser reconocidas y potenciadas. Ello pasa por la promoción del aprendizaje permanente, el aprovechamiento de las sinergias entre el conocimiento y la experiencia acumulada a lo largo de carreras laborales más amplias, y la eliminación de obstáculos a la participación.
PAE como respuesta a los desafíos del cambio demográfico
España presenta una tasa de participación en aprendizaje continuo ligeramente superior a la media de la UE en términos agregados, aunque el acceso desciende a partir de los 45 años. Ello exige redoblar los esfuerzos para un mayor acceso de estos grupos de personas trabajadoras al aprendizaje continuo como palanca de progresión laboral, resiliencia y participación plena en el empleo.
Una parte importante del aprendizaje continuo de las personas trabajadoras se canaliza a través del sistema de formación en el empleo.
• En la formación programada por las empresas, la participación de los grupos de personas trabajadoras de mayor edad (45-55 y 55 o más) ha adquirido un peso creciente. La intensidad de las acciones formativas (en número de horas por participante) es relativamente más elevada en esas edades. No obstante, la participación de los grupos de mayor edad es inferior al peso que representan en la población ocupada. Este mismo déficit se manifiesta entre las personas trabajadoras de nacionalidad extranjera.
• En la formación de oferta prioritariamente dirigida a personas ocupadas, también ha aumentado la participación de los grupos de edades más elevadas, así como el número de horas por participante. Sin embargo, la participación es inferior al peso en la población ocupada y la brecha es más temprana (ya a partir de los 46 años de edad). En cambio, las personas trabajadoras extranjeras han alcanzado la convergencia, tanto en términos de participación sobre su peso en el empleo, como en horas por participante.
• Los Permisos Individuales de Formación, como modalidad de formación minoritaria entre las personas trabajadoras, permanece concentrada en los rangos etarios jóvenes y medios.
• La formación de oferta dirigida prioritariamente a las personas desempleadas presenta un déficit de alcance significativo hacia las personas mayores de 55 años, a pesar de que la incidencia y duración elevadas del desempleo en este grupo de edad aconsejan un acceso prioritario.
Las brechas de participación obstaculizan el acceso a la formación, que es clave para mantener y promover la empleabilidad de las personas trabajadoras, así como para garantizar una oferta de competencias ajustadas a las necesidades del tejido productivo. Además de priorizarse el alcance, también debe promoverse una oferta formativa más ajustada a las necesidades de las personas participantes, así como a las del tejido productivo.
Aprendizaje continuo,
vehículo de empleabilidad a lo largo de la vida
PAE como respuesta a los desafíos del cambio demográfico
La intermediación y la orientación laboral juegan un papel crucial en el encaje de la oferta y la demanda de empleo. Los cambios demográficos se están trasladando a la labor de los servicios de empleo y al perfil de las personas que atienden, de forma que las demandas de empleo de personas desempleadas de más edad han adquirido un peso creciente (las de mayores de 55 años son un tercio del total). Asimismo, la edad presenta una correlación positiva con la duración de las demandas en un patrón acorde con el perfil del desempleo, de forma que cerca de dos tercios de las demandas de personas trabajadoras mayores de 55 años supera el año de duración, y la mitad los dos años.
A pesar de que las colocaciones conseguidas por los servicios de empleo son bajas (7,4 por 100 de las demandas activas) y existe un gran margen de mejora de la intermediación en nuestro país, las personas demandantes de más edad son precisamente las que presentan porcentajes de colocación más elevados (el doble de la media en el caso de las personas mayores de 55 años, y algo más en el caso de las mujeres que en el de los hombres).
Intermediación y orientación
PAE como respuesta a los desafíos del cambio demográfico
• El aprendizaje permanente es la palanca de impulso para el conocimiento, y para la relevancia de este en un tejido productivo en constante evolución. Las políticas activas de empleo representan un canal de acceso a las competencias y promueven la empleabilidad de las personas trabajadoras. Sin embargo, la acción de las PAE debe organizarse desde una lógica sistémica en que la formación en el empleo, los sistemas educativos, el reconocimiento de titulaciones extranjeras, de capacidades y de experiencia laboral actúen junto a los servicios de empleo de forma coherente, integrada y unísona en favor de una oferta de aprendizaje continuo, orientación e intermediación, y mejora de la empleabilidad que beneficie a personas trabajadoras y empresas.
• Por tanto, resulta necesario profundizar en la coordinación y colaboración entre las instituciones (servicios de empleo, proveedores de formación para el empleo, instituciones educativas) y administraciones implicadas para brindar la oferta formativa y acciones de empleabilidad requeridas, conjugando las necesidades de cada persona trabajadora con las del sistema productivo en su conjunto, y tanto desde una perspectiva presente como de anticipación futura.
En conclusión
Cambios demográficos y relaciones laborales
Los efectos del envejecimiento en las relaciones laborales plantean retos de distinta dimensión: 1) la necesidad de proveer las competencias demandadas, tanto a través de la formación continua y la recualificación, como de la educación y las transiciones al empleo; 2) la necesidad de proteger adecuadamente la seguridad y la salud de todas las personas trabajadoras, especialmente de las personas trabajadoras de edades mayores; 3) la necesidad de promover políticas de enfoque intergeneracional y de gestión de la igualdad dentro de la diversidad de las plantillas.
Los desafíos planteados demandan respuestas tanto en el plano normativo y de estrategias de políticas públicas como, especialmente, en el trabajo conjunto de los interlocutores sociales a través del diálogo social y de los instrumentos de la autonomía colectiva.
Cambios demográficos y relaciones laborales
Los efectos del envejecimiento en las relaciones laborales plantean retos de distinta dimensión: 1) la necesidad de proveer las competencias demandadas, tanto a través de la formación continua y la recualificación, como de la educación y las transiciones al empleo; 2) la necesidad de proteger adecuadamente la seguridad y la salud de todas las personas trabajadoras, especialmente de las personas trabajadoras de edades mayores; 3) la necesidad de promover políticas de enfoque intergeneracional y de gestión de la igualdad dentro de la diversidad de las plantillas.
Los desafíos planteados demandan respuestas tanto en el plano normativo y de estrategias de políticas públicas como, especialmente, en el trabajo conjunto de los interlocutores sociales a través del diálogo social y de los instrumentos de la autonomía colectiva.
Gobernanza de los cambios: el papel del diálogo social y la negociación colectiva
Gobernanza de los cambios: el papel del diálogo social y la negociación colectiva
Gobernanza de los cambios: el papel del diálogo social y la negociación colectiva
El diálogo social europeo, intersectorial y sectorial, viene desempeñando un papel activo en el tratamiento de los retos laborales y sociales derivados de los cambios demográficos.
El Acuerdo Marco Autónomo sobre Envejecimiento Activo y Enfoque Intergeneracional (2017) representa la contribución más específica de los interlocutores sociales europeos para fomentar el envejecimiento activo y el enfoque intergeneracional en los sectores y las empresas.
Principios, fines y objetivos
del acuerdo marco europeo
Principios y fines
El Acuerdo se basa en el principio de que garantizar el envejecimiento activo y el enfoque intergeneracional requiere un compromiso compartido por parte de empleadores, trabajadores y sus representantes. A tal fin, se pretende consolidar y mejorar las medidas y los enfoques existentes en distintos contextos europeos. Se recogen las herramientas y medidas que deberían tener en cuenta los interlocutores sociales o los responsables de recursos humanos, considerando la realidad demográfica y del mercado laboral de cada país, de conformidad con las prácticas y los procedimientos nacionales.
Se señala la necesidad de implementar medidas, cuando sea preciso, a nivel nacional, sectorial y/o empresarial, para facilitar la participación de los trabajadores mayores y su permanencia en el mercado laboral hasta la edad legal de jubilación, y, al mismo tiempo, garantizar que se adopten medidas para facilitar las transiciones intergeneracionales.
Principales objetivos
Aumentar la sensibilización y comprensión de empleadores, trabajadores y sus representantes sobre los retos y oportunidades que plantea el cambio demográfico.
Proporcionar a empleadores, trabajadores y sus representantes, en todos los niveles, enfoques y/o medidas prácticas para promover y gestionar el envejecimiento activo de forma eficaz.
Garantizar y mantener un entorno laboral saludable, seguro y productivo.
Fomentar enfoques innovadores del ciclo de vida con empleos productivos y de calidad que permitan a las personas permanecer en el trabajo hasta la edad legal de jubilación.
Facilitar el intercambio, la cooperación mutua y promover acciones concretas para la transferencia de conocimientos y experiencia entre generaciones en el lugar de trabajo.
Gobernanza de los cambios: el papel del diálogo social y la negociación colectiva
En España, la urgencia de afrontar los efectos de los cambios demográficos en el trabajo se han abordado recientemente en el diálogo social tripartito en varios ámbitos:
En el ámbito de la protección social, el Acuerdo social (2024) para la mejora de la compatibilidad de la pensión de la jubilación con el trabajo, para la regulación de un nuevo procedimiento de acceso a la pensión de las actividades con elevada peligrosidad y para el mejor aprovechamiento de los recursos de las Mutuas con el fin de recuperar la salud de las personas trabajadoras.
En el ámbito de las competencias profesionales y el sistema formativo, tanto de las personas jóvenes, como de la formación de todas las personas a lo largo de la vida, a través del diálogo social sobre el sistema de formación profesional.
Cabe destacar, sobre todo, dos instrumentos fundamentales del diálogo social para abordar los efectos de estos cambios: la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo (EESST 2023-2027), en el terreno de la salud laboral y la prevención de riesgos laborales, y el Acuerdo sobre el Empleo y la Negociación Colectiva (V AENC).
– La EESST incorpora (Objetivo 2) compromisos para gestionar los cambios derivados de las tendencias demográficas (junto con las nuevas formas de organización del trabajo y el cambio climático) desde la óptica preventiva.
– En el V AENC (con vigencia inicial hasta 2025), el cambio demográfico y sus efectos en el trabajo y las relaciones laborales está implicado en el tratamiento de diferentes materias, cuyos criterios y recomendaciones están funcionalmente orientados a afrontar los efectos del reto demográfico y generacional en las personas trabajadoras y las empresas.
Gobernanza de los cambios: el papel del diálogo social y la negociación colectiva
La negociación colectiva del periodo reciente está abordando de manera amplia pero heterogénea estas materias. La evolución reciente de los contenidos de los convenios colectivos muestra una serie de materias del V AENC que, directa o indirectamente, son relevantes para afrontar los retos de los cambios demográficos: cláusulas sobre empleo y contratación, sobre jubilación parcial y flexible, sobre formación y cualificación profesional, sobre flexibilidad interna negociada, sobre igualdad y no discriminación, y sobre las transiciones tecnológica, digital y ecológica. La negociación colectiva viene incorporando el relevo generacional con una intensidad creciente aunque heterogénea y se observa un amplio margen de mejora y desarrollo.
Cambios demográficos
y relaciones laborales
Gobernanza de los cambios:
el papel del diálogo social
y la negociación colectiva
PAE como respuesta a los desafíos del cambio demográfico
Impactos y desafíos laborales
de los cambios demográficos
IMPACTOS Y DESAFÍOS LABORALES
DE LOS CAMBIOS DEMOGRÁFICOS
Impactos y desafíos laborales
de los cambios demográficos
Las economías europeas se enfrentan a un cambio demográfico profundo caracterizado por el envejecimiento de la población, la reducción de las cohortes en edad de trabajar y la creciente importancia de los flujos migratorios. Estos cambios poblacionales están reconfigurando de forma profunda el mercado laboral español al reducir el peso de las cohortes jóvenes, aumentar la presencia relativa de trabajadores de más edad y alterar la composición del empleo, el desempleo y la estructura sectorial y ocupacional. Aunque este proceso se ha visto parcialmente compensado por la mayor participación laboral de las mujeres, el aumento de la actividad de las personas sénior y la aportación de la inmigración, plantea desafíos y oportunidades que exigen desplazar el foco de la cantidad a la calidad del empleo y la gestión de la diversidad para favorecer un mercado de trabajo más inclusivo, productivo y resiliente.
Impactos y desafíos laborales
de los cambios demográficos
Las economías europeas se enfrentan a un cambio demográfico profundo caracterizado por el envejecimiento de la población, la reducción de las cohortes en edad de trabajar y la creciente importancia de los flujos migratorios. Estos cambios poblacionales están reconfigurando de forma profunda el mercado laboral español al reducir el peso de las cohortes jóvenes, aumentar la presencia relativa de trabajadores de más edad y alterar la composición del empleo, el desempleo y la estructura sectorial y ocupacional. Aunque este proceso se ha visto parcialmente compensado por la mayor participación laboral de las mujeres, el aumento de la actividad de las personas sénior y la aportación de la inmigración, plantea desafíos y oportunidades que exigen desplazar el foco de la cantidad a la calidad del empleo y la gestión de la diversidad para favorecer un mercado de trabajo más inclusivo, productivo y resiliente.
Impactos y desafíos laborales
de los cambios demográficos
Población activa cada vez más envejecida. Posiblemente el agregado laboral más relacionado con los patrones poblacionales sea la población activa. En este sentido, en las últimas décadas se observa un claro proceso de envejecimiento de la población activa española.
El envejecimiento demográfico y la transición estructural transforman la composición del empleo en España. El envejecimiento progresivo de la población activa influye en la distribución sectorial del empleo, tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda de trabajo.
Por un lado, la mayor permanencia en el empleo de las personas trabajadoras de más edad tiende a reforzar la estabilidad en sectores con menor rotación laboral. Por otro, los cambios demográficos están alterando los patrones de consumo y de demanda de servicios, impulsando el crecimiento de ramas vinculadas a la atención a las personas, la sanidad, los cuidados de larga duración y otros servicios intensivos en empleo. Al mismo tiempo, sectores como la industria tradicional, el comercio o el sector primario muestran mayores dificultades para captar mano de obra joven, lo que, unido a los procesos de automatización y reorganización productiva, contribuye a una transformación gradual de su estructura sectorial.
Impactos y desafíos laborales
de los cambios demográficos
Menores brechas de género. El incremento en las tasas de actividad cercano a doce puntos porcentuales registrado en las últimas tres décadas en España se explica, fundamentalmente, por la incorporación masiva de la mujer al empleo. Este proceso ha permitido compensar parcialmente la ralentización del crecimiento de la población en edad de trabajar y ha contribuido a reducir de forma sustancial las brechas de género en actividad y empleo.
Aumentar la oferta de empleo. En un contexto de reducción de la oferta laboral derivada del proceso de cambio demográfico, el esperable aumento de la tasa de actividad, en línea con los países europeos con mayores tasas de actividad en la actualidad, mitigaría parcialmente la reducción de los flujos de entrada en el mercado de trabajo derivados de la transición demográfica.
Reducir la ineficiencia asociada al desempleo. En un escenario de envejecimiento demográfico, y por lo tanto de escasez de oferta laboral, es esperable que también se reduzcan las tasas de desempleo. Esta reducción se vería potenciada si paralelamente se adoptan las medidas necesarias para eliminar las trabas de distinto tipo que dificultan el acceso al empleo. Este probable aumento de la tasa de empleo actuaría como un segundo factor de compensación parcial de la previsible futura caída de la población potencialmente activa derivada del cambio demográfico.
La aportación de la población inmigrante. Finalmente, cabe destacar el papel de la inmigración como mitigante frente al envejecimiento demográfico, ya que la llegada de trabajadores extranjeros, especialmente jóvenes, permite equilibrar la estructura por edades y mitigar las consecuencias de una población activa cada vez más envejecida
Impactos y desafíos laborales
de los cambios demográficos
El cambio demográfico puede generar nuevos desequilibrios. Los procesos demográficos descritos se proyectan sobre un mercado de trabajo inmerso, a su vez, en profundos cambios ocupacionales, asociados al progreso tecnológico, la transición ecológica y la recomposición sectorial de la economía. El resultado es una interacción compleja entre tendencias demográficas y transformaciones productivas que da lugar a nuevos desequilibrios estructurales, tanto en términos cuantitativos como cualitativos.
Pero también puede generar oportunidades de empleo. El envejecimiento de la población y el aumento de la dependencia demográfica están generando una expansión estructural de la demanda de empleo en sectores ligados a los cuidados, la sanidad y los servicios sociales. Estos ámbitos presentan un elevado potencial de creación de empleo estable y menos expuesto a la automatización, al tratarse de actividades intensivas en trabajo y con un fuerte componente relacional y presencial. Además de su capacidad para absorber empleo, estos sectores contribuyen de forma significativa a la cohesión social y territorial. Desde esta perspectiva, el cambio demográfico abre una ventana para reorientar el crecimiento del empleo hacia actividades con mayor valor social añadido y menor vulnerabilidad cíclica, corrigiendo desequilibrios sectoriales históricos del mercado de trabajo español.
Oportunidades potenciales para los jóvenes. El cambio demográfico introduce un marco potencialmente más favorable para la reducción del desempleo juvenil desde el punto de vista cuantitativo, aunque no actúa como un factor corrector automático. En este sentido, el impacto positivo en las cohortes más jóvenes se verá potenciado por las mejoras sustanciales en el funcionamiento del mercado de trabajo y en las transiciones educativas y laborales.
E incentivos para mejorar la calidad del empleo. En un contexto de menor abundancia relativa de trabajadores, el empleo tiende a adquirir un mayor valor económico y social. Por tanto, bien gestionado, el cambio demográfico puede actuar como una palanca para avanzar hacia un modelo de empleo más estable, diverso, inclusivo y de mayor calidad, reforzando la resiliencia del mercado de trabajo español frente a futuras crisis y el enfoque intergeneracional.
Avanzar en la gestión de la igualdad y la diversidad. El envejecimiento de la población y mayor peso de la inmigración y de las mujeres está dando lugar a una fuerza laboral más heterogénea en términos de edad, origen nacional, género, nivel educativo, capacidades funcionales y trayectorias vitales y profesionales. En este contexto, la diversidad deja de ser un rasgo accesorio para convertirse en una característica estructural del mercado de trabajo y, por tanto, resulta clave su gestión, que incluye, entre otros elementos: políticas de aprendizaje permanente y reciclaje profesional, diseño de puestos y organización del trabajo sensibles al ciclo vital e instrumentos de relevo intergeneracional y transferencia de conocimiento.
PAE como respuesta a los desafíos
del cambio demográfico
Las PAE tienen el reto de adaptar las capacidades y competencias de la población trabajadora y atender a los cambios demográficos que están modificando su composición.
Algunos grupos de personas trabajadoras (personas jóvenes especialmente con baja cualificación, mayores de 45 años, personas en desempleo de larga duración –situación que frecuentemente se presenta correlacionada con la edad–, migrantes o mujeres con baja cualificación) han sido definidos como colectivos de atención prioritaria por la Ley 3/2023, de Empleo. En estos casos, se prevén programas específicos para su atención, así como la garantía de acceso, efectiva en todo el territorio nacional, a itinerarios individuales y personalizados de empleo.
Sin embargo, el nuevo perfil demográfico de las personas trabajadoras también encierra oportunidades que deben ser reconocidas y potenciadas. Ello pasa por la promoción del aprendizaje permanente, el aprovechamiento de las sinergias entre el conocimiento y la experiencia acumulada a lo largo de carreras laborales más amplias, y la eliminación de obstáculos a la participación.
PAE como respuesta a los desafíos
del cambio demográfico
Las PAE tienen el reto de adaptar las capacidades y competencias de la población trabajadora y atender a los cambios demográficos que están modificando su composición.
Algunos grupos de personas trabajadoras (personas jóvenes especialmente con baja cualificación, mayores de 45 años, personas en desempleo de larga duración –situación que frecuentemente se presenta correlacionada con la edad–, migrantes o mujeres con baja cualificación) han sido definidos como colectivos de atención prioritaria por la Ley 3/2023, de Empleo. En estos casos, se prevén programas específicos para su atención, así como la garantía de acceso, efectiva en todo el territorio nacional, a itinerarios individuales y personalizados de empleo.
Sin embargo, el nuevo perfil demográfico de las personas trabajadoras también encierra oportunidades que deben ser reconocidas y potenciadas. Ello pasa por la promoción del aprendizaje permanente, el aprovechamiento de las sinergias entre el conocimiento y la experiencia acumulada a lo largo de carreras laborales más amplias, y la eliminación de obstáculos a la participación.
PAE como respuesta a los desafíos
del cambio demográfico
España presenta una tasa de participación en aprendizaje continuo ligeramente superior a la media de la UE en términos agregados, aunque el acceso desciende a partir de los 45 años. Ello exige redoblar los esfuerzos para un mayor acceso de estos grupos de personas trabajadoras al aprendizaje continuo como palanca de progresión laboral, resiliencia y participación plena en el empleo.
Una parte importante del aprendizaje continuo de las personas trabajadoras se canaliza a través del sistema de formación en el empleo.
• En la formación programada por las empresas, la participación de los grupos de personas trabajadoras de mayor edad (45-55 y 55 o más) ha adquirido un peso creciente. La intensidad de las acciones formativas (en número de horas por participante) es relativamente más elevada en esas edades. No obstante, la participación de los grupos de mayor edad es inferior al peso que representan en la población ocupada. Este mismo déficit se manifiesta entre las personas trabajadoras de nacionalidad extranjera.
• En la formación de oferta prioritariamente dirigida a personas ocupadas, también ha aumentado la participación de los grupos de edades más elevadas, así como el número de horas por participante. Sin embargo, la participación es inferior al peso en la población ocupada y la brecha es más temprana (ya a partir de los 46 años de edad). En cambio, las personas trabajadoras extranjeras han alcanzado la convergencia, tanto en términos de participación sobre su peso en el empleo, como en horas por participante.
• Los Permisos Individuales de Formación, como modalidad de formación minoritaria entre las personas trabajadoras, permanece concentrada en los rangos etarios jóvenes y medios.
• La formación de oferta dirigida prioritariamente a las personas desempleadas presenta un déficit de alcance significativo hacia las personas mayores de 55 años, a pesar de que la incidencia y duración elevadas del desempleo en este grupo de edad aconsejan un acceso prioritario.
Las brechas de participación obstaculizan el acceso a la formación, que es clave para mantener y promover la empleabilidad de las personas trabajadoras, así como para garantizar una oferta de competencias ajustadas a las necesidades del tejido productivo. Además de priorizarse el alcance, también debe promoverse una oferta formativa más ajustada a las necesidades de las personas participantes, así como a las del tejido productivo.
Aprendizaje continuo, vehículo de
empleabilidad a lo largo de la vida
PAE como respuesta a los desafíos
del cambio demográfico
La intermediación y la orientación laboral juegan un papel crucial en el encaje de la oferta y la demanda de empleo. Los cambios demográficos se están trasladando a la labor de los servicios de empleo y al perfil de las personas que atienden, de forma que las demandas de empleo de personas desempleadas de más edad han adquirido un peso creciente (las de mayores de 55 años son un tercio del total). Asimismo, la edad presenta una correlación positiva con la duración de las demandas en un patrón acorde con el perfil del desempleo, de forma que cerca de dos tercios de las demandas de personas trabajadoras mayores de 55 años supera el año de duración, y la mitad los dos años.
A pesar de que las colocaciones conseguidas por los servicios de empleo son bajas (7,4 por 100 de las demandas activas) y existe un gran margen de mejora de la intermediación en nuestro país, las personas demandantes de más edad son precisamente las que presentan porcentajes de colocación más elevados (el doble de la media en el caso de las personas mayores de 55 años, y algo más en el caso de las mujeres que en el de los hombres).
Intermediación y orientación
PAE como respuesta a los desafíos
del cambio demográfico
• El aprendizaje permanente es la palanca de impulso para el conocimiento, y para la relevancia de este en un tejido productivo en constante evolución. Las políticas activas de empleo representan un canal de acceso a las competencias y promueven la empleabilidad de las personas trabajadoras. Sin embargo, la acción de las PAE debe organizarse desde una lógica sistémica en que la formación en el empleo, los sistemas educativos, el reconocimiento de titulaciones extranjeras, de capacidades y de experiencia laboral actúen junto a los servicios de empleo de forma coherente, integrada y unísona en favor de una oferta de aprendizaje continuo, orientación e intermediación, y mejora de la empleabilidad que beneficie a personas trabajadoras y empresas.
• Por tanto, resulta necesario profundizar en la coordinación y colaboración entre las instituciones (servicios de empleo, proveedores de formación para el empleo, instituciones educativas) y administraciones implicadas para brindar la oferta formativa y acciones de empleabilidad requeridas, conjugando las necesidades de cada persona trabajadora con las del sistema productivo en su conjunto, y tanto desde una perspectiva presente como de anticipación futura.
En conclusión
Cambios demográficos y relaciones laborales
Los efectos del envejecimiento en las relaciones laborales plantean retos de distinta dimensión: 1) la necesidad de proveer las competencias demandadas, tanto a través de la formación continua y la recualificación, como de la educación y las transiciones al empleo; 2) la necesidad de proteger adecuadamente la seguridad y la salud de todas las personas trabajadoras, especialmente de las personas trabajadoras de edades mayores; 3) la necesidad de promover políticas de enfoque intergeneracional y de gestión de la igualdad dentro de la diversidad de las plantillas.
Los desafíos planteados demandan respuestas tanto en el plano normativo y de estrategias de políticas públicas como, especialmente, en el trabajo conjunto de los interlocutores sociales a través del diálogo social y de los instrumentos de la autonomía colectiva.
Cambios demográficos y relaciones laborales
Los efectos del envejecimiento en las relaciones laborales plantean retos de distinta dimensión: 1) la necesidad de proveer las competencias demandadas, tanto a través de la formación continua y la recualificación, como de la educación y las transiciones al empleo; 2) la necesidad de proteger adecuadamente la seguridad y la salud de todas las personas trabajadoras, especialmente de las personas trabajadoras de edades mayores; 3) la necesidad de promover políticas de enfoque intergeneracional y de gestión de la igualdad dentro de la diversidad de las plantillas.
Los desafíos planteados demandan respuestas tanto en el plano normativo y de estrategias de políticas públicas como, especialmente, en el trabajo conjunto de los interlocutores sociales a través del diálogo social y de los instrumentos de la autonomía colectiva.
Gobernanza de los cambios:
el papel del diálogo social y la negociación colectiva
Gobernanza de los cambios:
el papel del diálogo social y la negociación colectiva
Gobernanza de los cambios:
el papel del diálogo social y la negociación colectiva
El diálogo social europeo, intersectorial y sectorial, viene desempeñando un papel activo en el tratamiento de los retos laborales y sociales derivados de los cambios demográficos.
El Acuerdo Marco Autónomo sobre Envejecimiento Activo y Enfoque Intergeneracional (2017) representa la contribución más específica de los interlocutores sociales europeos para fomentar el envejecimiento activo y el enfoque intergeneracional en los sectores y las empresas.
Principios, fines y objetivos
del acuerdo marco europeo
Principios y fines
El Acuerdo se basa en el principio de que garantizar el envejecimiento activo y el enfoque intergeneracional requiere un compromiso compartido por parte de empleadores, trabajadores y sus representantes. A tal fin, se pretende consolidar y mejorar las medidas y los enfoques existentes en distintos contextos europeos. Se recogen las herramientas y medidas que deberían tener en cuenta los interlocutores sociales o los responsables de recursos humanos, considerando la realidad demográfica y del mercado laboral de cada país, de conformidad con las prácticas y los procedimientos nacionales.
Se señala la necesidad de implementar medidas, cuando sea preciso, a nivel nacional, sectorial y/o empresarial, para facilitar la participación de los trabajadores mayores y su permanencia en el mercado laboral hasta la edad legal de jubilación, y, al mismo tiempo, garantizar que se adopten medidas para facilitar las transiciones intergeneracionales.
Principales objetivos
Aumentar la sensibilización y comprensión de empleadores, trabajadores y sus representantes sobre los retos y oportunidades que plantea el cambio demográfico.
Proporcionar a empleadores, trabajadores y sus representantes, en todos los niveles, enfoques y/o medidas prácticas para promover y gestionar el envejecimiento activo de forma eficaz.
Garantizar y mantener un entorno laboral saludable, seguro y productivo.
Fomentar enfoques innovadores del ciclo de vida con empleos productivos y de calidad que permitan a las personas permanecer en el trabajo hasta la edad legal de jubilación.
Facilitar el intercambio, la cooperación mutua y promover acciones concretas para la transferencia de conocimientos y experiencia entre generaciones en el lugar de trabajo.
Gobernanza de los cambios:
el papel del diálogo social y la negociación colectiva
En España, la urgencia de afrontar los efectos de los cambios demográficos en el trabajo se han abordado recientemente en el diálogo social tripartito en varios ámbitos:
En el ámbito de la protección social, el Acuerdo social (2024) para la mejora de la compatibilidad de la pensión de la jubilación con el trabajo, para la regulación de un nuevo procedimiento de acceso a la pensión de las actividades con elevada peligrosidad y para el mejor aprovechamiento de los recursos de las Mutuas con el fin de recuperar la salud de las personas trabajadoras.
En el ámbito de las competencias profesionales y el sistema formativo, tanto de las personas jóvenes, como de la formación de todas las personas a lo largo de la vida, a través del diálogo social sobre el sistema de formación profesional.
Cabe destacar, sobre todo, dos instrumentos fundamentales del diálogo social para abordar los efectos de estos cambios: la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo (EESST 2023-2027), en el terreno de la salud laboral y la prevención de riesgos laborales, y el Acuerdo sobre el Empleo y la Negociación Colectiva (V AENC).
– La EESST incorpora (Objetivo 2) compromisos para gestionar los cambios derivados de las tendencias demográficas (junto con las nuevas formas de organización del trabajo y el cambio climático) desde la óptica preventiva.
– En el V AENC (con vigencia inicial hasta 2025), el cambio demográfico y sus efectos en el trabajo y las relaciones laborales está implicado en el tratamiento de diferentes materias, cuyos criterios y recomendaciones están funcionalmente orientados a afrontar los efectos del reto demográfico y generacional en las personas trabajadoras y las empresas.
Gobernanza de los cambios:
el papel del diálogo social y la negociación colectiva
La negociación colectiva del periodo reciente está abordando de manera amplia pero heterogénea estas materias. La evolución reciente de los contenidos de los convenios colectivos muestra una serie de materias del V AENC que, directa o indirectamente, son relevantes para afrontar los retos de los cambios demográficos: cláusulas sobre empleo y contratación, sobre jubilación parcial y flexible, sobre formación y cualificación profesional, sobre flexibilidad interna negociada, sobre igualdad y no discriminación, y sobre las transiciones tecnológica, digital y ecológica. La negociación colectiva viene incorporando el relevo generacional con una intensidad creciente aunque heterogénea y se observa un amplio margen de mejora y desarrollo.
Fuente: elaboración propia.
Demografía y cambio social: oportunidades y desafíos para las políticas
El futuro del cambio demográfico en perspectiva internacional
Fuente: elaboración propia.
DEMOGRAFÍA Y CAMBIO SOCIAL: OPORTUNIDADES Y DESAFÍOS PARA LAS POLÍTICAS
El futuro del cambio demográfico en perspectiva internacional
Una de las grandes revoluciones que ha experimentado la población mundial en el siglo XX es la prolongación, sin precedentes, de la vida humana. Según la Teoría de la Revolución Reproductiva, esta ganancia de “años vida” supone un aumento de la eficacia reproductiva que impulsa el descenso de la fecundidad, que ha sido especialmente brusco en España y que, desde aproximadamente 2015, no logra compensar las tasas de mortalidad. Por ello, desde hace una década es la inmigración el elemento que impulsa el crecimiento de la población. Pese al notable grado de incertidumbre con que se deben tomar las proyecciones demográficas, todo apunta a que el porcentaje de población mayor de 65 años seguirá aumentando en las próximas décadas, hasta suponer un tercio de la población española hacia mediados del siglo XXI.
Desde el enfoque de la “resiliencia demográfica”, los fenómenos demográficos no han de tomarse como realidades a modificar, sino como hechos dados a los que es preciso prepararse y adaptar las políticas públicas.
El futuro del cambio demográfico en perspectiva internacional
Una de las grandes revoluciones que ha experimentado la población mundial en el siglo XX es la prolongación, sin precedentes, de la vida humana. Según la Teoría de la Revolución Reproductiva, esta ganancia de “años vida” supone un aumento de la eficacia reproductiva que impulsa el descenso de la fecundidad, que ha sido especialmente brusco en España y que, desde aproximadamente 2015, no logra compensar las tasas de mortalidad. Por ello, desde hace una década es la inmigración el elemento que impulsa el crecimiento de la población. Pese al notable grado de incertidumbre con que se deben tomar las proyecciones demográficas, todo apunta a que el porcentaje de población mayor de 65 años seguirá aumentando en las próximas décadas, hasta suponer un tercio de la población española hacia mediados del siglo XXI.
Desde el enfoque de la “resiliencia demográfica”, los fenómenos demográficos no han de tomarse como realidades a modificar, sino como hechos dados a los que es preciso prepararse y adaptar las políticas públicas.
Demografía y cambio social: oportunidades y desafíos para las políticas
Demografía y cambio social: oportunidades y desafíos para las políticas
Demografía y cambio social: oportunidades y desafíos para las políticas
Demografía y cambio social: oportunidades y desafíos para las políticas
La inmigración es un fenómeno estructural que responde a las oportunidades del mercado laboral español, y supone una fuente de riqueza cultural y social para nuestra sociedad. Además, la población de origen extranjero ha visto mejorar sus condiciones de vida en los últimos años.
En términos territoriales, la generalización de fórmulas de teletrabajo flexible y la revaloración social de la vida rural pueden contribuir al repoblamiento paulatino de las zonas despobladas.
Tanto las migraciones exteriores como los desequilibrios territoriales debidos a las migraciones interiores son fenómenos compartidos en el contexto europeo, lo que permite un diagnóstico y planificación estratégica en gran medida coordinado.
Demografía y cambio social: oportunidades y desafíos para las políticas
Pese a las mejoras de los últimos años, las personas de origen migrante cuentan con niveles de vida material considerablemente inferiores a la media. Además, las políticas de acceso a la nacionalidad son claramente mejorables en comparación con los países de nuestro entorno.
Pese a que el éxodo rural como tal ya concluyó, sus efectos en el despoblamiento de las zonas rurales siguen vigentes. Es necesario impulsar políticas que no solo fomenten la llegada de personas jóvenes, sino también la posibilidad de que desarrollen sus proyectos vitales, es decir, su arraigo en dichas zonas.
Demografía y cambio social: oportunidades y desafíos para las políticas
Demografía y cambio social: oportunidades y desafíos para las políticas
Los beneficios sociales e individuales de invertir en las edades tempranas de la vida son ampliamente reconocidos por los expertos, por lo que el colectivo de la infancia merece una atención especial. El número decreciente de población menor de edad supone una oportunidad para la mejora de la calidad de las políticas públicas para la infancia, que atienden a un colectivo cada vez menos numeroso. En la actualidad, menos de un 20 por 100 de la población tiene 19 años o menos.
Demografía y cambio social: oportunidades y desafíos para las políticas
España presenta unas tasas de pobreza infantil anómalas para su nivel de vida, lo que hace urgente reforzar las políticas públicas en materia de garantías de rentas, incluyendo, entre otras, la introducción de una prestación universal por crianza.
La población infantil migrante es un colectivo poco numeroso pero de una gran vulnerabilidad, que requiere una atención especial donde prevalezca el enfoque de infancia.
Las políticas públicas habrán de seguir prestando atención a las barreras económicas a la maternidad, con especial atención a la vivienda.
Demografía y cambio social: oportunidades y desafíos para las políticas
Demografía y cambio social: oportunidades y desafíos para las políticas
La prolongación de la esperanza de vida a la velocidad a la que se ha dado es un fenómeno ante todo positivo. El significado social de la vejez está cambiando en coherencia con las nuevas formas de vivir la última etapa de la vida, en términos de salud, participación social y estilos de vida.
Las personas mayores de 65 hacen una contribución crucial a la economía aunque no sea dentro del mercado laboral; por ejemplo, a través de los cuidados informales a niños y personas dependientes.
Demografía y cambio social: oportunidades y desafíos para las políticas
El gran reto del envejecimiento es, sin duda, lograr maximizar el número de años en que las personas llevan una vida autónoma y con un nivel mínimo de calidad de vida. El paradigma del envejecimiento activo, junto con la prevención de la dependencia, ha de seguir siendo la referencia.
Las necesidades de cuidado seguirán previsiblemente aumentando: es necesario profesionalizar y revalorizar las ocupaciones de cuidado, así como fomentar la participación de los hombres en el cuidado informal.
Demografía y cambio social:
oportunidades y desafíos para las políticas
El futuro del cambio demográfico
en perspectiva internacional
DEMOGRAFÍA Y CAMBIO SOCIAL: OPORTUNIDADES Y DESAFÍOS
PARA LAS POLÍTICAS
El futuro del cambio demográfico
en perspectiva internacional
Una de las grandes revoluciones que ha experimentado la población mundial en el siglo XX es la prolongación, sin precedentes, de la vida humana. Según la Teoría de la Revolución Reproductiva, esta ganancia de “años vida” supone un aumento de la eficacia reproductiva que impulsa el descenso de la fecundidad, que ha sido especialmente brusco en España y que, desde aproximadamente 2015, no logra compensar las tasas de mortalidad. Por ello, desde hace una década es la inmigración el elemento que impulsa el crecimiento de la población. Pese al notable grado de incertidumbre con que se deben tomar las proyecciones demográficas, todo apunta a que el porcentaje de población mayor de 65 años seguirá aumentando en las próximas décadas, hasta suponer un tercio de la población española hacia mediados del siglo XXI.
Desde el enfoque de la “resiliencia demográfica”, los fenómenos demográficos no han de tomarse como realidades a modificar, sino como hechos dados a los que es preciso prepararse y adaptar las políticas públicas.
El futuro del cambio demográfico
en perspectiva internacional
Una de las grandes revoluciones que ha experimentado la población mundial en el siglo XX es la prolongación, sin precedentes, de la vida humana. Según la Teoría de la Revolución Reproductiva, esta ganancia de “años vida” supone un aumento de la eficacia reproductiva que impulsa el descenso de la fecundidad, que ha sido especialmente brusco en España y que, desde aproximadamente 2015, no logra compensar las tasas de mortalidad. Por ello, desde hace una década es la inmigración el elemento que impulsa el crecimiento de la población. Pese al notable grado de incertidumbre con que se deben tomar las proyecciones demográficas, todo apunta a que el porcentaje de población mayor de 65 años seguirá aumentando en las próximas décadas, hasta suponer un tercio de la población española hacia mediados del siglo XXI.
Desde el enfoque de la “resiliencia demográfica”, los fenómenos demográficos no han de tomarse como realidades a modificar, sino como hechos dados a los que es preciso prepararse y adaptar las políticas públicas.
Demografía y cambio social:
oportunidades y desafíos para las políticas
Demografía y cambio social:
oportunidades y desafíos para las políticas
Demografía y cambio social:
oportunidades y desafíos para las políticas
Demografía y cambio social:
oportunidades y desafíos para las políticas
La inmigración es un fenómeno estructural que responde a las oportunidades del mercado laboral español, y supone una fuente de riqueza cultural y social para nuestra sociedad. Además, la población de origen extranjero ha visto mejorar sus condiciones de vida en los últimos años.
En términos territoriales, la generalización de fórmulas de teletrabajo flexible y la revaloración social de la vida rural pueden contribuir al repoblamiento paulatino de las zonas despobladas.
Tanto las migraciones exteriores como los desequilibrios territoriales debidos a las migraciones interiores son fenómenos compartidos en el contexto europeo, lo que permite un diagnóstico y planificación estratégica en gran medida coordinado.
Demografía y cambio social:
oportunidades y desafíos para las políticas
Pese a las mejoras de los últimos años, las personas de origen migrante cuentan con niveles de vida material considerablemente inferiores a la media. Además, las políticas de acceso a la nacionalidad son claramente mejorables en comparación con los países de nuestro entorno.
Pese a que el éxodo rural como tal ya concluyó, sus efectos en el despoblamiento de las zonas rurales siguen vigentes. Es necesario impulsar políticas que no solo fomenten la llegada de personas jóvenes, sino también la posibilidad de que desarrollen sus proyectos vitales, es decir, su arraigo en dichas zonas.
Demografía y cambio social:
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Los beneficios sociales e individuales de invertir en las edades tempranas de la vida son ampliamente reconocidos por los expertos, por lo que el colectivo de la infancia merece una atención especial. El número decreciente de población menor de edad supone una oportunidad para la mejora de la calidad de las políticas públicas para la infancia, que atienden a un colectivo cada vez menos numeroso. En la actualidad, menos de un 20 por 100 de la población tiene 19 años o menos.
Demografía y cambio social:
oportunidades y desafíos para las políticas
España presenta unas tasas de pobreza infantil anómalas para su nivel de vida, lo que hace urgente reforzar las políticas públicas en materia de garantías de rentas, incluyendo, entre otras, la introducción de una prestación universal por crianza.
La población infantil migrante es un colectivo poco numeroso pero de una gran vulnerabilidad, que requiere una atención especial donde prevalezca el enfoque de infancia.
Las políticas públicas habrán de seguir prestando atención a las barreras económicas a la maternidad, con especial atención a la vivienda.
Demografía y cambio social:
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La prolongación de la esperanza de vida a la velocidad a la que se ha dado es un fenómeno ante todo positivo. El significado social de la vejez está cambiando en coherencia con las nuevas formas de vivir la última etapa de la vida, en términos de salud, participación social y estilos de vida.
Las personas mayores de 65 hacen una contribución crucial a la economía aunque no sea dentro del mercado laboral; por ejemplo, a través de los cuidados informales a niños y personas dependientes.
Demografía y cambio social:
oportunidades y desafíos para las políticas
El gran reto del envejecimiento es, sin duda, lograr maximizar el número de años en que las personas llevan una vida autónoma y con un nivel mínimo de calidad de vida. El paradigma del envejecimiento activo, junto con la prevención de la dependencia, ha de seguir siendo la referencia.
Las necesidades de cuidado seguirán previsiblemente aumentando: es necesario profesionalizar y revalorizar las ocupaciones de cuidado, así como fomentar la participación de los hombres en el cuidado informal.
Fuente: elaboración propia.